­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­92+25: El expolio continua

Charla

Participantes: Beatriz Villahizan (SOS Arrazakeria), Luis Iriarte ( AHT gelditu! Elkarlana ) eta Maialen Irazoki ( Mugarik gabe).

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­Este año se cumple el 25 aniversario de la EXPO 92 de Sevilla. En aquellas fechas, el estado español, gobernado por el PSOE desde 1982, tira la casa por la ventana en su afán de demostrar al mundo las excelencias de “la joven democracia española”, dando imagen de glamour y modernidad mediante una serie de eventos : además de la Expo Internacional de Sevilla, las Olimpiadas de Barcelona, la Capitalidad Cultural de Europa en Madrid, y como telón de fondo, la celebración del V centenario del mayor genocidio de la historia o lo que es lo mismo, la conquista, saqueo y colonización de Abya Yala
(mal llamada America), lo que cínicamente denominaron “Encuentro de culturas”.

La Expo de Sevilla constituye el pistoletazo de salida de los fastos del 92. Es el gran escaparate mundial del desarrollo tecnológico, la apología mas descarada de la ciencia y la tecnología para infundir nueva confianza a la población de que el sistema capitalista va a asegurar nuestro futuro. Para ello no dudan en dilapidar ingentes cantidades de dinero, energía, agua, y otros recursos en crear nuevas infraestructuras ( el primer TAV del estado, autovías, ampliación aeropuerto,...), hormigonar la Isla de la Cartuja de uso agrícola como sede de la Expo, a la vez que “limpian” el centro de Sevilla y desplazan asentamientos de chabolas, disparando la especulación inmobiliaria, y llevando 12.000 policías para mantener su orden.

Ante las protestas pacíficas en vísperas de la Expo, a las que además de gente del estado, acuden personas de otros países europeos e indígenas de Abya Yala, el estado responde con gran brutalidad: 3 personas heridas de bala (una entra clínicamente muerta al hospital siendo salvada “in extremis”), decenas de contusionadas y 84 detenidas (de las cuales 11 pasan en prisión 3 semanas y 42 son expulsadas del país en aplicación de la ley de extranjería). Fue un aviso a navegantes para que nadie denunciara el montaje del 92. Posteriormente llegarían las detenciones y torturas de 45 independentistas en Cataluña en vísperas de las Olimpiadas.

A 25 años de aquellos acontecimientos, nos encontramos con que ningún policía ha sido condenado seriamente por los hechos ( excepto algún mes de suspensión de servicios), ningún político ni empresario ha rendido cuentas por aquel desfalco económico ni por los flagrantes casos de corrupción, ni ningún ex gobernante ha hecho la más mínima autocrítica. Los mayores perdedores de la celebración de este tipo de macro-eventos son los de siempre: los barrios más humildes de Sevilla que padecieron la mafia narco-policial del momento y que siguen sufriendo los efectos de la especulación, la falta de dotaciones, el desempleo y la marginación. En Andalucía, infraestructuras sobredimensionadas de la época estuvieron infrautilizadas muchos años, otras continúan así. Hoy día siguen construyéndolas, mientras muchos pueblos no han solucionado aún sus problemas de abastecimiento de agua; el turismo salvaje ha devastado el litoral, los campos de golf se han multiplicado y el nivel de paro es uno de los más elevados del estado, obligando a amplios sectores de la población a malvivir o a la emigración.

El 92 constituye un antes y un después en el estado español: se aprueban la Reforma laboral, la ley de Huelga, la de Seguridad ciudadana y la de Extranjería. El estado ingresa en el mercado único europeo y en el espacio Schengen. De esta manera, se blinda la frontera sur para impedir la entrada a las africanas desposeídas que huyen de la miseria provocada por el neocolonialismo, muchas de ellas descendientes de aquellas esclavas utilizadas para expoliar Abya Yala hace 500 años. Algunas de ellas trabajan  en  un régimen de semi-esclavitud  en los  invernaderos de Almería, la fresa de Huelva, como empleadas de hogar, etc. y no se les dará la nacionalidad española hasta que no lleven 10 años explotadas.

Por otro lado, las clases populares del estado español sufren las consecuencias de la crisis sistémica en forma de recortes, privatización de servicios públicos, desahucios, precariedad laboral y paro, mientras se rescatan bancos y la clase política corrupta se llena los bolsillos beneficiando a las grandes constructoras para llenar el país de cemento y hormigón, culpables en gran medida del endeudamiento. Grandes empresas españolas (y vascas) prosiguen la rapiña de Abya Yala y de otros continentes, esquilmando sus recursos naturales, creando monopolios económicos y emporios turísticos. El neocolonialismo español sigue vigente.

Todo ello en un contexto internacional en el que la destrucción de la tierra avanza irreversiblemente y las diferencias Norte Sur son cada vez más insalvables.

Después de 25 años, el expolio continúa.

Asamblea de afectadas por la Expo-represión de Euskal Herria

* El evento será en castellano