Reseña «Masacre. Vida y muerte en la Comuna de París de 1871»

John Merriman, Masacre. Vida y muerte en la Comuna de París de 1871, Siglo XXI, 2017 Madrid

En este libro John Merriman analiza la Comuna de París, esas semanas de la primavera de 1871 en las que las clases populares parisinas se hicieron con el control de la ciudad. Nos presenta esta revolución y la posterior represión desatada por las tropas de Versalles, todo ello con un esfuerzo inusual en los libros de historia por cuidar con esmero la narración de los hechos, por engancharnos a esa narración.

Esta es precisamente la gran virtud del libro, ya que nos detalla día a día, hora a hora, el ambiente de París. Nos presenta a hombres y mujeres de carne y hueso que participan en la revolución y que se esfuerzan desesperadamente en defender no solo la ciudad sino una manera más libre y democrática de vivir. Nos muestra esa resistencia calle a calle, de modo que leer el libro supone también acercarnos a la geografía de una ciudad en plena transformación, a los bulevares abiertos por Haussmann pocos años antes, que sirvieron de vía de entrada a las tropas atacantes, y a esos barrios populares del noreste, como Montmartre o Belleville, donde la resistencia fue más firme y las barricadas más duraderas.

Es también un relato estremecedor a través del cual se hace visible la violencia con la que las tropas de la reacción van tomando poco a poco a la ciudad, priorizando en múltiples ocasiones las ejecuciones sobre la toma de cautivos o cautivas. Y esto es posible no solo gracias a la superioridad militar, sino también a un discurso clasista que tiene muchas semejanzas, como remarca el autor, con el desarrollado en las colonias frente a la población indígena. Las clases populares parisinas son asimiladas a bestias y tachadas de salvajes, de modo que esa deshumanización presente en el discurso actúa como legitimadora del castigo.

Nunca en la historia de las revoluciones europeas del siglo XIX los gobernantes había ejercido una violencia de esa magnitud contra su propia población, con un balance final de, por lo menos, en torno a 10.000 personas fusiladas (en la página 373 se hace un balance sobre las diferentes estimaciones), a las que hay que añadir las encarceladas, las deportadas a ultramar… Todo un despliegue de violencia que va a marcar también la memoria del movimiento obrero y de los movimientos sociales en la Francia y Europa del siglo XX.

Es verdad que en algún momento podemos pensar que es excesiva la minuciosidad con la que se relatan algunos acontecimientos, pero a lo largo del libro ese detalle hace que vaya aumentando nuestra curiosidad y nuestra admiración. Curiosidad por saber más sobre los logros, efímeros logros, de la Comuna, sobre esa breve experiencia de una sociedad organizada de manera diferente; y admiración que ya sintieron entonces algunos visitantes extranjeros, como el periodista Frederic Harrison, quien tras alabar la organización de los servicios públicos, escribió que la Comuna era «uno de los gobiernos revolucionarios menos crueles [… y] quizás el más capaz de los tiempos modernos» (pg. 118).

Curiosidad y admiración que nos animan a leer otra joya sobre la Comuna de París, el breve libro de Kristin Ross, Lujo comunal, (Akal, 2016 Madrid), reseñado recientemente por Hedoi Etxarte en este mismo espacio.. Dos libros interesantes y complementarios, para un acontecimiento extraordinario, breve, y de larga presencia en la memoria. El tiempo de las cerezas.

Fernan Mendiola

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