Reseña: LOS NIÑOS BOMBA

LOS NIÑOS BOMBA
(Bea Cantero, Palma de Mallorca, Sloper, 2015)

«La gente que come rúcula se acuesta pronto»

Absurdamente real. Tras el primer impacto provocado por el título llega la sorpresa. Posología de frases cortas, conversaciones lacerantes, especulaciones espurias de personajes extemporáneos nos suministra la autora con certera receta. Libro profundamente irónico que a través del exceso (¿seguro?) nos traslada a un hospital del futuro donde un delirante coach desarrolla visitas guiadas por las diferentes salas y plantas. Parados que son utilizados como conejillos de indias y un extraño ‘retiro’ de cascos azules.

Con este cóctel nos adentramos por un texto sutil que nos despierta muecas, sonrisas a ratos y una sensación de que lo irreal que nos acontece es una consecuencia consciente del sistema en el cual vivimos, como muy bien acota la cita que da inicio a la novela: «la disolución mediática del mundo, genera un ruido ensordecedor, una equiparación generalizada de lo banal y lo dramático que anestesia las opiniones y blinda las sensibilidades» (Le Breton). Y lo brutal (estos días más acuciante aún) -en este caso, los niños bomba- nos resulta inane.

Un juego en el que entramos y no salimos hasta que descubrimos que hemos llegado a la última página.

Eduardo Arteta

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