Reseña: NO HAY SITIO PARA EL MIEDO

NO HAY SITIO PARA EL MIEDO
(Almudena Montero: A Coruña, Ediciones del Viento, 2014)

“-Porque no hay nada peor que vivir con miedo. Porque el miedo es
una forma de represión que siempre ha utilizado la derecha.
Porque a ellos les conviene que la gente viva asustada, para que no proteste”

Novela iniciática. Relato autobiográfico. Descripciones que acotan pero no desentrañan el río hermoso y caudaloso, pese a las pocas páginas del libro, por el cual nos conduce Almudena Montero. Estructurado en pequeños episodios familiares nos adentramos en la Transición a través de los ojos de una niña y su familia de militares. Momentos de la “pequeña historia” que es la que conforma la verdadera historia.

Un inicio desgarrador que nos ubica ante la muerte prematura. “No sólo no sabemos convivir con ella. Ni siquiera sabemos pensar en ella. La mera idea de la muerte nos aterra” (p. 15). Y el libro se convierte en un homenaje, remembranza de una época tejida entre la esperanza, la desazón, la intolerancia, la necesidad, la ignorancia, las ganas de experimentar…

Intercalando episodios en la casa familiar (viviendas de militares), el colegio de monjas, con episodios callejeros, conocemos ese microcosmos a través de la descripción sencilla pero demoledora de una niña que relata el mundo que le rodea, intentando explicar ese día a día difuso, incoherente, violento a veces, que sufre su entorno por sus convicciones. Nos paseamos por ese Madrid convulso posterior a la muerte del dictador y sentimos que la modélica transición es una componenda ilusoria y que los verdaderos protagonistas ahora comienzan a rascar y rasgar el discurso monolítico. Grano a grano habrá que buscar modelar otro lugar de la memoria.

Para finalmente, descubrir el sentido en las palabras del abuelo: “Sé valiente. Porque valiente no es el que no tiene miedo. Valiente es el que se enfrenta a su miedo y lo vence” (p. 136).

Eduardo Arteta

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