Lenin, King Kong y el Palacio de los Soviets

¿Qué tiene que ver una estatua gigantesca de Lenin encima del Palacio de los Soviets con el enorme King Kong, que aparece aquí en la escena final, rechazando a los bombarderos que causarán la muerte? King Kong fue un espectáculo cinematográfico de masas acerca de una bestia capturada, «un rey y un dios en su propio mundo», que luchó en contra de la civilización urbana industrial y perdió. El planeado Palacio de los soviets era el símbolo orgulloso de la arquitectura proletaria, con una im,agen que había circulado mucho a nivel internacional durante los años treinta, mientras que se retrasaba su construcción real que, en última instancia, nunca tuvo lugar. King Kong, dirgida por Ernest Schoedsak y merian Cooper con David Selznick como productor, se convirtión en el primer clásico del cine de proporciones monstruosas, un «milagro mastodóntico de la industria del cine», como decía la publicidad de los propios estudios, «el drama de aventuras más extraño que este mundo estremecedor y loco haya visto jamás». El Palacio de los Soviets era, por su parte, un edificio monstruoso, con un aforo planificado para el salón del gran congreso de 21.000 asinetos, y la estatua de Lenin, que, cual Goliat, se describía como un «asalto a los cielos».

Susan Buck-Morss, MUNDO SOÑADO Y CATÁSTROFE La desaparición de la utopía de masas en el Este y el Oeste, Madril, Antonio Machado, 2004, p. 195-196.

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