Susana Romanos en DIARIO DE NOTICIAS

Greylock: un monte que es una ballena

Susana Romanos ha creado greylock, una editorial con sede en Castejón que nace con la intención de ofrecer obras escogidas de ficción, ensayo y ‘bookworks’ y que acaba de debutar con la novela ‘El califa cigüeña’, del húngaro Mihály Babits.
UN REPORTAJE DE ANA OLIVEIRA LIZARRIBAR. FOTOGRAFÍA IBAN AGUINAGA - Martes, 17 de Abril de 2018
Susana Romanos dio a conocer su proyecto editorial y su primer libro ayer en Katakrak.

greylock. Así, en minúsculas. Porque se refiere a la montaña -la más alta de Massachusetts- que inspiró a Herman Melville mientras escribía Moby Dick y a la que dedicó otra de sus obras, Pierre o las ambigüedades, pero no es lo mismo. Es un proyecto editorial nacido en Castejón de la mano de Susana Romanos con la intención de llegar a “ese lector cansado de lo que le ofrecen las grandes editoriales y que habitualmente no encuentra lo que busca en las librerías”. Su primer título, El califa cigüeña, es una novela de 1916 del autor húngaro Mihály Babits que nunca se había publicado en castellano y que ha sido traducida por Eszter Orbán y Fernando de Castro García.

Durante los años en que vivió en Barcelona, Romanos adquirió mucha experiencia en el sector, donde desempeñó casi todos los roles, pero “hacía tiempo que tenía el gusanillo de crear mi propia editorial”. Un parón laboral propició su regreso a Castejón, donde aprovechó para acabar el doctorado en torno a nuevas prácticas culturales y artísticas y donde “me di cuenta de que o lo hacía ahora o ya no lo hacía”. Desde entonces han pasado dos años de duro trabajo para poner la empresa en pie. “Desde el principio tenía muy claro qué tipo de editorial quería, y lleva un tiempo desarrollar ese concepto”, la filosofía, seleccionar los autores, determinar la imagen y el diseño... “Y cuando tienes todo eso claro, empiezas con la fase de producción”, en la que “decides qué tipo de libros vas a publicar”. De nuevo, Romanos ya lo sabía: “Quería que fueran libros que durasen y que se pudieran leer;prefiero hacer tiradas pequeñas -de unos 300 ejemplares-, y ofrecer calidad que tiradas más grandes”. En ese sentido, todos los detalles están cuidados, desde el tipo de papel hasta el diseño gráfico, no en vano, la editora procede del mundo del arte y se ha inspirado en editores que consideraban el libro como una obra completa en sí misma. Y, por encima de todo, se trata de “sacar el máximo partido a cada autor”, conociendo a conciencia su obra y lo que le mueve, esté vivo o no, y trabajando, en su caso, con los mejores traductores.

FICCIÓN, ENSAYO Y ‘BOOKWORKS’

De momento, greylock, nombre inspirado también en la afición de la editora por las ballenas, ha comenzado con tres líneas de trabajo. La primera, [narrativas] (también en minúsculas), se nutrirá de textos de ficción a partir de “mi gusto por autores raros que no están publicados en castellano y que me he leído en otros idiomas”. También se basará en sus intereses la colección [ideas], dedicada al ensayo, que presentará obras en castellano que profundicen en temas como el lenguaje, el arte y la ciencia. Y la tercera línea es Imprint [#], una serie de libros de artista inspirada en el trabajo que desarrolló en los años 70 del pasado siglo el mexicano instalado en Holanda Ulises Carrión y recogido en El arte nuevo de hacer libros. En este volumen, el artista renegaba de los géneros tradicionales, pero también de los libros de artista, que desde que se iniciaran en los 60 habían degenerado en un producto elitista ajeno al público en general. “Para él era importante que las obras cumplieran ciertas características, como la fácil reproductibilidad, un precio asequible”, y que estuvieran dentro del campo de la lectura. A este regreso al libro original de artista que en 1963 creó Edward Ruscha con Las 26 gasolineras lo rebautizó como bookwork, y greylock hará lo propio con las obras que publicará en este marco, comenzando en mayo por MaMMoTh, una propuesta en torno a la fotografía de la madrileña Lu Lantana. De esta publicación la editorial imprimirá solo 75 ejemplares encuadernados en formato de acordeón. Desplegado, cada uno ocupa más de cuatro metros.

PLAN HASTA 2020

Producción, edición, corrección... Editar libros conlleva mucho trabajo y los plazos son dilatados, de ahí que Romanos haya proyectado un plan hasta 2020, con cuatro títulos por año. Sin olvidar la traducción, si es el caso. “Un buen traductor de rumano, ruso o húngaro es difícil de encontrar porque son pocos y suelen estar ocupados”, comenta. Precisamente fue Eszter Orbán, una de las traductoras de El califa cigüeñaquien le habló de esta novela. En principio, la editorial iba a debutar con un autor francés de principios del siglo XX, “pero se me adelantaron”, y optó por el texto de Babits, una rareza, ya que este autor es conocido sobre todo por su poesía y sus textos ensayísticos. “Es importante elegir bien la novela con la que te presentas, porque ahí ya lo estás diciendo todo”, apunta Romanos, que destaca lo mucho que le gustó esta historia cuando la leyó. “Me encantó, sobre todo cómo se engarzan, en un momento dado, las tres voces narrativas. Es una novela de 1916 y puede parecer ingenua, pero hay que ponerse en la mentalidad de aquella época”, indica la editora, que reconoce que lo que más le gusta de su trabajo, con diferencia, es meterse en harina con los textos. “Y cuidar a los autores”, agrega.

Susana Romanos sabe que los inicios de greylock no serán fáciles, que le esperan tres años complicados, pero se toma este proyecto como “una carrera de largo recorrido” en la que pretende hacer lo que le gusta y defender su criterio. Mientras tanto, esta licenciada en Bellas Artes también imparte clases en el programa Sapientia de la UNED y conferencias y otros cursos. Pero tiene claro que su prioridad es atender a esos lectores que están “cansados de la autoedición y los libros mal editados que están saturando el mercado”, así como “dar a conocer en castellano a autores que es una pena que se pierdan”.

Libro: