«La brecha orgásmica» en DIARIO DE NOTICIAS

Paola Damonti: "La Justicia le ha dicho a Navarra Suma que las instituciones no son suyas, por mucho que gobierne"

PAULA ETXEBERRIA CAYUELA - JAVIER BERGASA 07.12.2020 | 02:35
Paola Damonti, retratada el pasado enero en la librería Katakrak.
La resolución del TAN, que dicta que la censura de la charla de Damonti el pasado enero fue "ilegal", coincide con la publicación del libro 'La brecha orgásmica'

No debió suceder, y ni siquiera fue legal. El Tribunal Administrativo de Navarra (TAN) ha resuelto recientemente que la decisión del alcalde Enrique Maya (Navarra Suma) de suspender el pasado 24 de enero la charla Brecha orgásmica: de cómo el Patriarcado nos persigue hasta en la cama, que Paola Damonti iba a ofrecer en la Casa de las Mujeres, "no se ajusta a derecho".

¿Cómo acoge la sentencia del TAN?

–Muy contenta porque en su momento ya fue una alegría toda la respuesta social y mediática que hubo. También política, de todos los grupos a excepción de Navarra Suma, que se posicionaron en contra de la censura, así como de otros ayuntamientos de Navarra que hicieron declaraciones al respecto. El día de la charla en Katakrak hubo 200 personas que se quedaron fuera... Se generó mucho interés y el tema se difundió gracias a eso. Y lo que faltaba era la respuesta de los tribunales, de la Justicia, y también va en la misma línea, de decirle a Navara Suma, al Ayuntamiento de Pamplona, que no puede hacer lo que quiere con las instituciones. Que por mucho que estén gobernando las instituciones no son suyas y no pueden hacer y deshacer como se les antoje. No son los reyes absoluto. Es una gran alegría tener el respaldo de los tribunales. No es la primera vez que les quitan la razón... Es una pena que no se les obligue a volver a programar la charla o que no deban pagar una multa, y no me refiero a que me paguen a mí, sino a que sirva para que no vuelvan a hacerlo en un futuro.

¿Ha tenido alguna otra experiencia de censura con ese mismo contenido de la charla, sobre la brecha orgásmica?

–No, para nada. De hecho, desde entonces he dado charlas en varios sitios, tanto en Navarra como en la CAV, teniendo en cuenta todas las que se cancelaron porque en medio ha habido y hay una pandemia... Y las salas se han llenado.

La censura ha visibilizado el tema.

–Desde luego. Preparas una charla porque crees que un tema es interesante y hace falta hablar de ello. Y yo he dado charlas de varios temas, pero con ésta he sentido que es más importante que nunca, porque es un tema del que nunca se ha hablado hasta la fecha, y entonces el simple hecho de hablarlo, de ponerle palabras, tiene un impacto transformador enorme.

Nunca se ha hablado, ni siquiera en círculos de confianza.

–Eso es. Sí se habla de sexo en círculos de confianza, pero se habla de lo positivo del sexo, no de lo negativo.

La sociedad pone sobre las mujeres muchas cargas, mucha presión.

–También se mezcla con que en esta sociedad hay una presión brutal para ser exitosos, exitosas, y admitir que algo no te va bien cuesta muchísimo, y entonces transmitimos una imagen mitificada de la realidad, y eso hace mucho daño. Se transmite la sensación de que a todas nos va bien, con lo cual, cada mujer, y son muchas a las que no les está yendo bien, lo vive con la sensación de que soy la excepción, soy el bicho raro, solo me pasa a mí, con lo cual, ¿cómo voy a hablar de ello? Cuando tenemos datos que nos dicen que 2 de cada 10 mujeres casi nunca que tienen sexo tienen orgasmos. Y conoces a más de 10 mujeres, sin embargo nadie te ha dicho que le pase eso... Y no hablarlo genera una cantidad de frustraciones, malestares, sensaciones de que estás mal hecha, de que eres frígida, de culpa, no olvidemos la culpa, un sentimiento de género, muy femenino.

A las mujeres se nos ha educado para no ser activas en la búsqueda del placer.

–Sí. Y para no tener derecho al placer. Pero el problema mayor tiene que ver con cómo se ha educado y se educa a los hombres. Porque hay una frontera sutil entre que las mujeres deben ser responsables y dueñas de su placer y responsabilizarlas a ellas por su falta de placer, frente al esquema, que en relaciones de una noche es bastante frecuente, de que el sexo se reduce al coito, mediante el coito el hombre consigue un orgasmo, y esa es la señal para el fin de la relación, me doy la vuelta y me duermo. ¿Dónde está ahí la idea de que las mujeres deben ser dueñas de su placer? Ese es un esquema que no se tiene que dar y punto. Y al hombre no se le tiene que ocurrir que ese esquema es lógico. Esa frontera sutil hay que tenerla muy clara, porque si no estamos una vez más, desde una perspectiva supuestamente emancipadora y feminista, culpando a las mujeres. Y eso no puede ser.

Da la sensación de que poco se va cambiando en esto en las nuevas generaciones.

–Claro, porque es un tema del que no se ha hablado. Del reparto de tareas domésticas sí se ha hablado, existe sobre ello un discurso público y poco a poco las cosas han ido cambiando. Pero de este tema no se ha hablado, y claro, si no hablas de algo, ¿por qué vas a esperar que haya un cambio o una evolución social? Si no se acepta que haya educación sexual en las escuelas... Y no se trata únicamente de educación sexual. Hace falta que sea una educación sexual feminista, crítica, porque si no no hacemos nada.

Y esa educación debería ir de la mano de muchos cambios en la publicidad, porque se sigue vendiendo esa imagen de la mujer como objeto de deseo, y en la ficción. Faltan referentes que visibilicen adecuadamente, con justicia, el sexo en las películas, en las series de televisión... El esquema ahí sigue plegándose a los dictados patirarcales.

–Sí. Es horrible. Sobre todo tenemos una clave en todo esto que es importante nombrar: el coitocentrismo. Y es fundamental tener un paso intermedio entre las dos imágenes contrapuestas que se dan, de únicamente únicamente el coito es sexo o cualquier cosa que te hace disfrutar en un sentido amplísimo es sexo. Necesitamos un punto intermedio que pueda conectar con el sentir y la experiencia vital de las personas: vale, igual no todo es sexo, pero el sexo oral es sexo, desde luego tocarse es sexo... cualquier cosa que te haga sentir un placer erótico. Es importante introducir esa visión intermedia, porque si no esa otra visión muy transformadora y muy rompedora con la que no tengo nada en contra, no va a conectar, es demasiado diferente, es demasiado otro mundo. Necesitamos decir y oír que el sexo oral es sexo, igual que el coito; que la masturbación es el sexo, igual que el coito, y de hecho, mucho más. Y necesitamos grabarnos a fuego en la cabeza que lo habitual de forma absolutamente mayoritaria en las mujeres es no tener orgasmos mediante penetración. Es algo que se sabe y sobre lo que hay estudios desde hace muchas décadas, es sorprendente, y sin embargo lo seguimos desconociendo. ¿Por qué? Por lo que decías de la imagen que se transmite en las películas y en las series. Veo muchas series, mejores y peores, pero todas, al margen de lo progres y rompedoras y diferentes que puedan ser, si muestran sexo muestran coito, y mediante el coito las protagonistas tienen orgasmos. Y eso no es real. Transmite un mensaje equivocado.

Por lo menos, el éxito del Satisfyer está visibilizando y poniendo en valor el deseo femenino de tener derecho al placer.

–Sí. Me parece maravilloso lo del Satisfyer, por dos razones: la que más se ha oído cuando fue el boom tiene que ver con que por fin se visibiliza que las mujeres también se masturban, y eso me parece fundamental porque es poner de relieve que las mujeres también tenemos deseos y necesidades sexuales. Y también, en relación con esto, es importante conectarlo con el discurso de que el sexo es más que un orgasmo, el discurso progre de que por supuesto que se puede disfrutar sin orgasmos. Y ojito con ese discurso porque cada vez que transmitimos ese mensaje sin tener en cuenta cuál es la situación de desigualdad subyacente, lo que estamos facilitando es que por un lado los hombres sigan no problematizando el hecho de que en sus relaciones sexuales solo son ellos los que tienen orgasmos, porque es lo que muchas veces pasa, con datos en la mano, y se está facilitando que las mujeres tampoco problematicen esta situación. Y no es lo que queremos. Porque no olvidemos que por mucho que también pueda ser satisfactorio un sexo sin orgasmos, todo el mundo escogeríamos tener orgasmos, y esa situación preferible es aquella en la que se encuentra ahora mismo los hombres heterosexuales, y no las mujeres heterosexuales. No podemos olvidar que esa falta de orgasmos no es lo mismo que sea algo puntual o algo sistemático, que es lo que les pasa fundamentalmente a las mujeres heterosexuales, y tampoco podemos meter en el mismo saco las situaciones en las que esa falta de orgasmos se da pese al interés de tu pareja, o que se dé precisamente a causa de ese desinterés. Y en esta última situación no cabe plantear que el sexo sin orgasmos pueda ser satisfactorio. Lo que cabe plantear es que injusto, patriarcal y algo contra lo que luchar.

Este libro contribuye a que las mujeres compartamos entre nosotras estas inquietudes, pero los hombres son los que deberían leerlo.

–Sí. Deberían leerlo para cambiar en el ámbito del sexo por justicia social, de derechos humanos. Lo fundamental de este libro es, como dices, que facilite el diálogo entre mujeres, y el hecho de que logra que el tema quede sobre papel, forja un discurso y un mensaje público, científico y racional. Facilita que puedas hablar de este tema apoyándote en datos. Y este libro también es beneficioso para la mujer que lo lea aunque nunca jamás hable de este tema con nadie. Porque aun sin ser ni querer ser un libro de autoayuda, facilita muchísimo que si estás en esta situación dejes de sentirte un bicho raro. Y cuanto más joven, más presa eres de los modelos que te vienen desde fuera. Este libro te dice a la cara: tranquila, tú no estás mal hecha. La que está mal hecha es la sociedad y la podemos cambiar. A mí me hubiera encantado leerlo con 18 ó 20 años.

EL LIBRO

Editorial. Katakrak.

Páginas. 176.

Precio. 12 euros.

La autora. Paola Damonti (Milán, 1984) es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Milán. Ha cursado los estudios de Máster en Intervención Social con Individuos, Familias y Grupos en la UPNA y ha obtenido el título de Experta en Género por la misma universidad. Es activista feminista.

"Hay que erradicar el esquema 'sexo igual a coito y a orgasmo masculino'; ahí no entra la idea de que la mujer debe ser dueña de su placer"

"Los hombres son los que deberían leer este libro para cambiar en el ámbito del sexo por justicia social"

Libro:

La brecha orgásmica.