Reseña: EL SÍNTOMA GRIEGO

EL SÍNTOMA GRIEGO: Posdemocracia, guerra monetaria y resistencia social en la Europa de hoy

(vv.aa.)

Acabo de terminar el libro, y me recreo con la imagen de la portada. Un soldado de las finanzas con una flecha clavada en el tobillo, con gesto de dolor. No sabemos quién ha lanzado esa flecha, pero no importa. Lo que importa es que la deuda, como todo mecanismo de dominación, nunca podrá ser total. Siempre habrá flechas que lanzar.

La flecha que ha interrumpido el paso del centinela es el propio libro. Se titula “El síntoma griego”. Sus páginas son los pequeños pliegues y aristas que conforman la flecha, que consiguen la eficacia del arma-herramienta para entender-atacar. La flecha señala un vector y al mismo tiempo lo recorre, a toda velocidad, para poder atacar la realidad. Agujerearla.

Uno de los vectores que apunta el libro es el de la deuda como mecanismo de dominación y de disciplinamiento. De la mano de Stavrakakis y de Lazzarato vemos cómo la deuda es algo más que un mecanismo de expropiación, de robo. Es también un mecanismo de producción de orden, de subjetividad sumisa. Produce desigualdad, y al mismo tiempo produce el discurso que legitima las desigualdades (¡no haberte endeudado, irresponsable!). Una buena manera para desmontar el “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y comenzar a gritar: “¡nos están robando por encima de nuestras posibilidades!”

Otra línea la perfila Théret, quien nos conmina a terminar con el expolio de la deuda de los países europeos con una propuesta sugerente. Se basa en mantener y repensar el Euro, pero creando monedas subsidiarias que permitan reorganizar la escena de deudores y acreedores, y evitar la especulación con el dinero público. Una propuesta que, sin pretender retomar unas soberanías nacionales que dudosamente podrían ser buenas trincheras para esta batalla, sí que apuesta por resistencias a escalas estatales.

Como complemento, una intuición que recorre todo el libro, y se despliega el los textos de Negri, Badiou y Rancière, entre otros. La resistencia habrá de ser europea o no será. Este es el marco de los centros de mando, y tendrá que ser por tanto el campo de la resistencia. A su vez, como muestra Balibar, el pueblo europeo es tan necesario como imposible. Es nuestro límite, pero no podemos avanzar sin construirlo.

Cojo el libro y lo despedazo. Rasgo sus páginas, las enrollo muy prietas y las pego con saliva. Una a una. Ya tengo unas cuantas flechas para lanzar. ¡Vamos!

Imanol Miramón

Libro:

El síntoma griego