«Sound System» en ROCKDELUX

¿Cómo podemos hacer que la música sirva a los intereses de la mayoría en lugar de a los de unos pocos? Esa y otras preguntas se formula el guitarrista y activista Dave Randall en el ensayo de puño en alto SOUND SYSTEM. EL PODER POLÍTICO DE LA MÚSICA (2017; Katakrak, 2018). Una obra que se intuye como el siguiente paso lógico en la carrera de un hombre comprometido en campañas contra la guerra, antirracistas y de solidaridad con Palestina tras recorrer el mundo con Faithless, Dido y Snéad O'Connor.

El trayecto es exhaustivo en lo temático y cronológico, permitiéndose ser ameno y sesudo a la vez con referentes de cultura popular y vanguardia. Hay incluso un ideario, pero es menos sermón de lo que parece. También se aleja de la narrativa dominante occidental para poner su mirada en Oriente: entre alusiones a Glastonbury y a la campaña del «Songs Of Innocence» (2014) de U2, el autor abarca todo, desde la Primavera Árabe hasta el carnaval de Trinidad.

Aquí aparece uno de tantos pasajes inspirados. «Muchos de los placeres y las celebraciones que forman parte de nuestro cotidiano son resultado de luchas políticas», apunta para subrayar despues que las raves y el disco empezaron como un movimiento de pura rebelión que luego derivó en un negocio multimillonario. Son repetidos los ejemplos en que los de arriba se apropian de la música para desproveerla de su significado original y utilizarla para sus intereses. Y, a veces, hasta ocurre que, contradiciendo las teorías de Adorno, una canción pop inocua se infiltra en nuestro pensamiento colectivo y se vuelve el germen de la revolución, como sugiere el caso de «E depois do adeus» y la Revolución de los Claveles portuguesa con el que desmonta la idea de que exista algo llamado canción protesta.

La edición española arranca con un prólogo de Nando Cruz en el que compara la prensa musical con catálogos de armas y vuelve a recordar qué mal lo hacemos los periodistas del sector.

Álvaro García Montoliu

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