«What we play is life!» Louis Armstrong

Es muy tarde ya. No sé por qué estoy haciendo esto. Mañana trabajo desde bien temprano y, sin embargo, sigo delante de la pantalla, tecleando subtítulos. No había traducción al castellano del documental y la estoy haciendo yo como malamente puedo. The Whole Gritty City, se titula, y va de bandas musicales en Nueva Orleans, de barrios duros, de educación, de dolor y apoyo mutuo. La película arranca con una cita de Louis Armstrong que ya veremos cómo traduzco:

¿Lo que tocamos es la vida? ¿Lo que nos jugamos es la vida? En unos días empezaremos el curso Atlantiko Beltza y lo primero que veremos será este documental, esta frase en tamaño gigante sobre la pantalla negra. No he encontrado una síntesis mejor, un inicio más cargado de sentido. Si la música no se alía con la vida, si no participa de sus riesgos, sus relaciones, sus deseos, sus poblemas, no es música lo que se mueve por las calles de Nueva Orleans. Si crees que no genera poder, que no lo desplaza, entonces no hablamos de lo mismo.

Cuando la propia música se aparta del foco y hunde los pies en el barro cotidiano, se apodera de ella una pasión difícil de nombrar. Quizá es lo que en flamenco llaman «duende», no lo sé. Tendremos que verlo a lo largo del curso, pero tengo la intuición de que es en los tejidos comunitarios y no comerciales donde se genera la energía que hace irresistible a la música con sonidos negros. Frente a la experiencia fundacional de la esclavitud, un mensaje sencillo: «Yo soy alguien. Tú eres alguien». Dignidad, creatividad y belleza frente a humillación, privación de libertad y pobreza. Sin esa fuerza, lo más seguro es que no hubiera existido la industria cultural más poderosa de buena parte del siglo XX, ni el conjunto de intercambios estéticos más dinámico y masivo que conocemos.

Pero bueno, aterricemos. Iruñea 2016, electricidad en el ambiente. Los diarios hablan de cambio y las hemerotecas de una capitalidad cultural que no se creyó nadie. Y sin embargo, hay criaturas en las alcantarillas haciendo cada vez más ruido. En apenas quince días, hemos añadido a la cesta del año un EP de Raperos de Emaús con The Titanians, un single de iSeo&Dodosound, un álbum de la propia iSeo, y el nuevo disco de la Broken Brothers Brass Band que, dicen, está en la imprenta. Y todo esto suma a una escena que se ensambló durante 2015 en proyectos colectivos como Gautxoriak Soul Club (con sus fiestas y fanzines) e Iruñea NOLA? (un programa de radio, eventos y este mismo Atlantiko Beltza, sin ir más lejos).

La ciudad no es tan dura como otras, pero también aquí hay grandes obstáculos para la vida: precariedad, privatización del espacio público, desahucios, pobreza energética, despilfarro y recortes por acabar pronto. No es música lo que tocamos, ni lo que está en juego. El paso del huracán Barcina no se borra fácil y la nueva escena de artistas y colectivos puede intervenir ahí o soplar para otro lado.

No hay lugar para la prudencia en esta trama. La soledad y el miedo siguen siendo la norma ahí fuera. Las calles están frías. Hasta que suenen melodías tropicales y enciendan la ciudad. Si quieres saber si algo así es posible, lo hablamos en #AtlantikoBeltza. + info aquí: http://www.katakrak.net/cas/atl-ntico-beltza-m-sicas-de-esclavitud-m-sic...

Luis Soldevila Mataix

Dossier completo del curso:
https://drive.google.com/file/d/0B7dHLn-J8r9cQ3pZQXFDUnZrUHc/view?pref=2...

Libro:

Atlántico negro