Borges sobre vascos y negros

Braceli, Rodolfo Braceli.
—Italiano... del país del Dante.
No, soy argentino, y aunque por mi apellido parezca descendiente de italianos desciendo de españoles. Mi padre nació en Valencia, en Alicante. Por rama materna vengo de vascos, mi madre se apellida Zarategui.
—¿Vasco? Yo no entiendo cómo alguien puede sentirse orgulloso de ser vasco... Los vascos me parecen más inservibles que los negros, y fíjese que los negros no han servido para otra cosa que para ser esclavos... Se habla de la voluntad vasca, de la terquedad vasca... ¿y para qué les ha servido? Nada más que para ser españoles o franceses. Han producido unos pintores execrables y un escritor insoportable como Unamuno. Lo demás que han producido son buenos pelotaris... Mire, yo tengo sangre vasca también; varios apellidos me delatan ese origen. Sin embargo, pienso que los vascos no han hecho nada, nada; son sólo notables por ser uno de los países más estériles del mundo.
Qué voy a hacerle, Borges, me gusta decir que vengo de vascos.
—Realmente, no me explico por qué la gente siente tanto orgullo por ser vasco... Ya le dije, yo también tengo esa sangre, pero cuando enumero mis orígenes soy muy cuidadoso en olvidarme de los vascos... Ahora, Valencia es otra cosa... Mire, recuerdo algo que anoté en uno de mis cuentos: los vascos no han hecho otra cosa en la historia que ordeñar vacas, se han pasado los siglos ordeñando.
¿Cuánto hace que no lee, o no le leen, a un escritor vasco?
—El último fue el insoportable Unamuno; ese hombre absurdamente aspiraba a seguir viviendo, perseguía la inmortalidad.
Entonces, no sé, discúlpeme, pero me parece que está hablando sin muchos fundamentos.
—Caramba, otra vez usted me quiere pelear... ¿Seguro que aparte de periodista no es abogado?

Borges en Rodolfo Braceli: Escritores descalzos, Madrid, Clave Intelectual, 2012, p. 175

Libro:

Escritores descalzos